Miel y aire

Publicado: 24 julio, 2014 en Sin categoría

miel y aire

La primera mujer que recorrió mi cuerpo

tenía labios de maga: labios verdes y azules,

con sabor a fruto silvestre,

con señales indescifrables como la miel o el aire.

Muchas veces incendió mis cabellos con siete granos y

siete aguas, con ensalmos que sonaban a campanillas

de barro, con nubes de copal que se mezclaban al embrión

que recorría mi frente coronada por ramos de albahaca.

Toda la noche ardía la pócima bajo mi cama.

Al día siguiente, un niño nacido después de mellizos

la arrojaba al río, de espaldas, para no ver el sitio

donde caía ni el vuelo repentino de los zopilotes.

Entre tanto, mi madre me contaba

lo que Colmillo Blanco no sabía de la nieve

y el recuerdo del mar era un espejismo bajo la sábanas.

Francisco Hernández: San Andrés Tuxtla, Veracruz , 1946.

 miel y aire ii

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